Actualizada el · Hermanos Esteban Longares
Las humedades en sótanos y en la parte baja de las paredes suelen tener el mismo origen: agua del terreno que se acumula contra el muro y acaba entrando. Un buen drenaje evita que llegue a hacer presión.
Cómo funciona un drenaje
La idea es sencilla: darle al agua un camino más fácil que atravesar el muro. Junto al muro (en el trasdós) se coloca un material que deja pasar el agua con facilidad, y en el fondo, un tubo perforado que la recoge y la lleva a un punto de desagüe.
Los elementos
- Impermeabilización del muro: el drenaje no la sustituye, la complementa.
- Tubo dren: tubo ranurado en el fondo de la zanja, con pendiente hacia el desagüe.
- Grava drenante alrededor del tubo y a lo largo del muro.
- Geotextil envolviendo la grava, para que la tierra fina no se meta entre las piedras y lo acabe colmatando.
- Relleno de tierra por encima, con la última capa de tierra poco permeable para que no entre el agua de lluvia directamente.
Qué grava elegir
Para drenar, lo que importa es que entre las piedras queden huecos por donde pase el agua. Por eso se usa grava sin finos, de tamaño uniforme:
- Gravilla 11-22: la opción más habitual alrededor del tubo y en el trasdós de muros.
- Árido 40: para zanjas drenantes más grandes o para el fondo de pozos de drenaje.
- Gravilla 4-12: en capas drenantes finas, por ejemplo bajo soleras.
La zahorra no sirve para drenar: lleva finos precisamente para compactar y cerrar huecos, que es justo lo contrario de lo que se busca aquí.
¿Cuántas toneladas de árido necesitas?
Errores habituales
- Poner el tubo sin pendiente o sin salida: el agua se queda dentro.
- No poner geotextil: en unos años, la grava está llena de barro.
- Rellenar con la tierra de la excavación directamente contra el muro.
- Usar grava sucia o con arena.
Tenemos gravilla 4-12, gravilla 11-22 y árido 40 con marcado CE, y podemos hacer la excavación de la zanja con nuestra maquinaria.
